VIOLENCIA EN MUJERES

Hay cosas que se castigan en México que no necesariamente son delitos, lamentablemente existen tres situaciones que se considera más graves que ser un violador. Se te va a castigar si eres mujer, si a esto le añades ser indígena o perteneciente a una etnia que no sabe hablar más que el idioma natal, las autoridades dejarán el caso impune porque nadie de los jueces cuenta con traductor al idioma español y si eres una niña casi adolecente, eres propensa a vivir en el anonimato de victimas sin casos a resolver.

En México se deja libre al agresor y se oprime a la víctima, aunque legalmente la ley protege a los agredidos, no se puede ejercer justicia, porque son personas que no cuentan con la economía y muchas veces con el conocimiento para defender sus derechos como ciudadanos inocentes, que no merecen la impunidad.

Tal es el caso de Paty perteneciente a la comunidad de Tzeltales cuya edad era 12 años, una niña que vivía con sus padres y que apenas comenzaba a explorar la vida y de un día a otro se la quitaron. Encontraron su cuerpo un 19 de agosto, con secuelas que indicaban que todo había sido una violación. Paty todos los días salía de casa y se dirigía a una comunidad llamada Nachil para hacer limpieza en la cabaña Lupita, dos días después su cuerpo fue encontrado en esta misma comunidad. Las investigaciones arrojaron que no  solamente fue un agresor, sino que fueron tres y entre ellos un menor de 16 años de edad. Los peritos indican que murió de luxación de vértebras cervicales, causado por la violencia ejercida en ella.

Es aterrador la manera en la que se tiene que vivir; que, a causa de tu género, situación económica y lugar de nacimiento, se te pueda tratar de lo más vil y menospreciada. Mientras las autoridades fiscales no pongan un fin a los agresores, los feminicidios van a continuar, no solo en las mujeres indígenas y ni si quiera a las mujeres mexicanas, puedes inclusive ser de otra nacionalidad pero que, si resides en México en cualquier estado, eso ya te hace vulnerable para vivir una situación de violencia.

Desde luego que ser una mujer indígena es el triple de complicado, porque los medios de comunicación nacionales ni siquiera le dan importancia, son zonas rurales con escasos recursos que como “no aportan nada económicamente”, no deberían ayudarles, porque si son personas irrelevantes, son noticias que a nadie le importa.

Los medios comunicación que son el cuarto poder no hablarán de lo sucedido y si llegarán a difundirlo, será una coyuntura más que se esfumará y olvidarán días más tarde, porque no se trata de una celebridad importante, simplemente eres una mexicana que le tocó ser indígena y nacer en un país donde eso se castiga con impunidad y violación a sus derechos.

Es importante que el gobierno y las fiscalías hagan algo al respecto, que inviertan recursos para conseguir traductores, que rompan esa barrera de comunicación a la cual ponen como excusa para no proceder con la justicia. De igual forma es importante modificar leyes que beneficien a las mujeres que viven en lugares aislados donde muchas veces sus costumbres y tradiciones la han denigrado por años, recordando siempre respetarlas y que es decisión de cada una de ella si desea continuar con su práctica cultural, pero es muy importante hacerles ver como de manera sutil estas situaciones la desvalorizan y psicológicamente influyen a su denigración.  

Las mujeres indígenas muchas veces desconocen sus derechos, por esta razón es difícil para ellas defenderse en este tipo de situaciones, y lo soportan día con día porque su cultura le inculcó que ser mujer tendría que doblegarse ante el hombre. No fue decisión de ellas crecer ignorando sus derechos y reconocer su valor como mujer, pero si es responsabilidad de los gobernantes velar por el bien de todos con igualdad y que sin importar; su condición, raza o género en México haya justicia y no impunidad.

Referencia:

Lugo B, (2020). La Silla Rota. Feminicidios de indígenas las muertes silenciadas. Recuperado de: https://lasillarota.com/lacaderadeeva/feminicidios-de-indigenas-las-muertes-silenciadas-violencia-genero-feminicidios-indigenas/312887

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